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miércoles, 16 de febrero de 2011
No te vayas Ace x Luffy
No te vayas
Es una noche fría, y me toca guardia. Últimamente me gusta que me toque hacerlas porque así puedo estar contigo. Me levanto de la mesa y entonces Sanji me pregunta:
- Ya vas a hacer la guardia?
- Si.
- Esta bien, quieres llevarte algo de comer?
- Vale.
Sanji se acercó hasta la despensa y metió algo de carne en la bolsa. Mientras, lo miraba, después pasé mi mirada hacia los demás integrantes de mi querida tripulación: Zoro estaba sentado acabando de comer, Nami hablaba con Robin, Ussop le contaba sus magnificas aventuras a Chopper, Brook tocaba una canción y Franky bailaba cantando “Suuuper”. Sonreí, por fin volvíamos a estar todos juntos después de que Kuma nos separara, me había costado un año encontrarlos a todos pero por fin estábamos todos juntos. Solo me arrepentía de una cosa y jamás lo iba a contar.
Sanji me entrega mi “pequeño “tentempié” y me despido con un sencillo “Hasta mañana”. Entonces me dirijo corriendo hacía el puesto de vigilancia, la parte más alta del Thousand Sunny. Una vez allí me siento y comienzo a esperarte.
No tardas mucho en venir, nunca te gustó hacerte esperar ni tampoco hacerme esperar a mí. Me miras y me sonríes con esa sonrisa tan nuestra.
- Hola Luffy
- Hola Ace… te he echado de menos…
- Yo también – entonces te acercas a mi y te sientas enfrente, mirándome a los ojos – no te imaginas cuanto.
En esos momentos los recuerdos vuelven a mi mente, la manera desesperada en que corrí para salvarte de Impel Down, la gran guerra y tú… primero en ese maldito pedestal atado sin poder hacer nada, intentando convencerme para que me fuera, y por supuesto no funcionó, nunca iba a dejarte allí solo y salir por piernas. Luego tu sonrisa al verte libre y poder pelear junto a mí, y luego… malherido y de rodillas enfrente de mi llorando y dándome las gracias por haber estado contigo. Luego exhalaste tu último suspiro entre mis brazos…. Y entonces yo, mi verdadero yo, murió contigo.
- Que ocurre Luffy?
- Eh? – sin darme cuenta mis ojos se han inundado en lágrimas que empiezan a caer por mis mejillas. Intentas cojerlas pero tu mano traspasa mi cara – Ace… si yo… si tan solo hubiera…sido un poco más fuerte….
- Shhh calla… no digas tonterias.
- Pero es por mi culpa que tu… tu…has…
- He dicho que calles, si yo estoy muerto fue porque quise, no fue tu culpa, decidí morir por protegerte y créeme, si tuviera otra oportunidad volvería a morir por ti – tu mano acaricia mi cara, pero yo solo noto un roce frío – Te amo Luffy.
- Y-Yo t-también te amo A-Ace…- por más que lo intento mis lágrimas no pueden dejar de salir – pero te he… p-perdido… y-ya no…no pued-do v-vivir sin ti…. Este d-dolor m-me está matando…
- No me has perdido, estoy aquí contigo no? Y nunca me ire, además tienes que cumplir tu sueño, ser el rey de los piratas. Además el día que lo consigas estaré ahí para verte.
Intento tocarte pero no puedo, mis manos te atraviesan, y el dolor en mi pecho se hace más fuerte, mis lagrimas no me dejan verte bien y te veo borroso, entonces intento abrazarte sin resultado alguno, solo abrazo el aire y entonces el miedo se apodera de mi, temo que en algún momento te vayas con el aire y me dejes aquí solo.
Me quedo de rodillas y bajo los brazos, todo esfuerzo por estar contigo parece inútil y entonces no pudiendo aguantar más, lloro amargamente delante de ti. No quería, pensaba controlarme, pero no he podido, como siempre.
- Ace…. N-No te vayas….s-sigue con-nmigo p-para siempre… por-favor… A-Ace…Ace… Te a-amo…
- Luffy, no me voy a ir, voy a estar contigo para siempre, por eso estoy aquí… - y con una sonrisa dices – ni muerto voy a dejar a mi amado hermano pequeño solo, lo único que conseguiría es preocuparme por la persona que más me importa y no descansaría en paz.
- P-Porfavor….
- Luffy – tu voz suena seria, lo cual me obliga a levantar la vista y a mirarte – no te voy a dejar, jamás, me entiendes? Jamás. Te amo demasiado como para dejarte ir.
- Yo he tenido que dejarte ir…
- No, no lo has hecho, por eso estoy aquí.
Entonces te pones de rodillas como yo y me cojes la cara con las manos, me gusta que lo hagas porque las noto, aún después de que hayas muerto sigo notándote, y pienso hacerlo hasta el fin de mis dias. Lentamente te acercas a mi cara y apoyas la frente sobre la mía y haciéndome estremecer, también la noto. Cierro los ojos para centrarme en la frescor de tus manos y tu frente, es lo mejor que hay en el mundo, da igual que no sean cálidas como antes…. Siguen siendo lo mejor.
Mis brazos se mueven solos y te abrazan, rodeándote a la perfección, justo donde estas y mis labios buscan los tuyos, da igual que los traspase, quiero buscarlos y, sorprendentemente los encuentro, saben igual que siempre, aunque ahora están fríos. Mi corazón vuelve a latir y lo noto otra vez en mi pecho, es verdad que estás aquí y que te quedarás conmigo, porque ahora yo puedo tocarte.
- Para siempre…
- Si, para siempre Luffy.
- Te amo Ace….
- Y yo…
Entocnes, bajo la luz de la luna y la mirada de las estrellas vuelvo a besarte, sabiendo que vamos a estar juntos para siempre.
Yes... es mi pareja favorita XD se nota?? XD XD En fin espero k os haya gustado tanto como me gusto hacerlo a mi^^ Gracias por leer!!!!
viernes, 7 de enero de 2011
La Promesa ShanksxLyffy nc-17 oneshort
Autora: Darkkuro
Resumen: al fin el sueño de Luffy se ha cumplido y por fin se ha podido reencontrar con Shanks para cumplir su promesa.
Pareja: ShanksxLuffy
Tipo: Oneshort
Género: Romántico, lemon
Advertencias: Lemon
jueves, 30 de diciembre de 2010
Bajo el mismo cielo ``El Reencuentro´´ SxL oneshort
Autora: Darkkuro
Resumen: después de tanto tiempo separados los enamorados se reencontraran y se confesaran todo lo que llevaban estos dos años separados
Pareja: SanjixLuffy
Tipo: Oneshort
Género: Ramántico
Adevertencias: Ninguna
-¡¡¡Si fiesta!!!- gritaron un pequeño reno y un chico con la nariz larga
-¡¡¡Super!!! os voy a tocar algo- dijo un gran hombre de pelo azul mientras sacaba una guitarra y entonaba algunas notas
-Yo ho ho ho bien dicho Franky vamos a tocar algo- dijo un extraño esqueleto mientras sacaba un violín y seguía el ritmo del peliazul
-Ja ja ja no habéis cambiado nada como siempre queriendo fiesta- se rió una chica pelirroja
-Normal navegante-kun hace mucho tiempo que no nos vemos- dijo una mujer con el pelo negro y largo mientras le mostraba una cálida sonrisa
-Mientras haya algo para beber no me quejare- dijo con una sonrisa pícara un chico con el pelo verde y que portaba tres katanas
-Tu como siempre bebiendo marimo- se quejo un chico rubio que estaba a su lado
-¿Alguna objeción cocinerucho?- dijo de forma amenazadora Zoro
-¿Es que acaso estas sordo alga con patas?- dijo de la misma forma amenazadora Sanji
-Shi shi shi venga no discutamos y disfrutemos de la fiesta- se rió Luffy-¡¡¡kampai!!!-y alzo una jarra con energía.
La fiesta pasaba con alegría entre todos y se contaban entre ellos lo que les ocurrió en estos dos años que se separaron, Sanji se sentó en una parte del barco mientras miraba sin parar a Luffy, este estaba junto a Usupp y Chopper mientras estaban mirando con emoción el nuevo aspecto de Franky, Sanji sonrió con ternura al ver la gran sonrisa de su capitán, había pasado mucho tiempo pero el seguía siendo el de siempre, seguía siendo igual de animado y seguía teniendo esa personalidad tan aniñada como recordaba.
-Eres muy poco discreto- dijo Zoro sentándose a su lado y sobresaltando a este
-¿Qué?...- pregunto sorprendido el cocinero
-Te gusta Luffy ¿no es así?- dijo todavía sin mirar a su compañero
-¡¡¡¿¿Pero como...- dijo muy enfadado pero Zoro le interrumpió
-Ya lo he dicho, eres muy poco discreto desde siempre lo has estado cuidando mucho pero creo que en este tiempo al fin te has dado cuenta de lo que sientes por él
-Por si no te has dado cuenta marimo...¡¡¡Luffy es un hombre!!!
-¿Y qué? a mi me gustan los hombres y no me pasa nada- le contestó con naturalidad sorprendiendo al rubio -ademas tengo un sentido infalible para estas cosas y estoy seguro que te gusta Luffy- vio a Sanji que estaba realmente sonrojado confirmando su respuesta -no te preocupes no se lo contare a nadie- dijo mirando su vaso de sake, Sanji suspiro aliviado -¿tienes pensado decírselo?
Esa pregunta sorprendió al rubio, la verdad es que no tenía planeado confesárselo prefería tener esa relación que tenía con Luffy ya que si le decía sus verdaderos sentimientos seguro que no serían correspondidos
-Prefiero no decírselo- le confesó
-¿Y por qué no? Si no se lo dices nunca lo sabrás
-¿Es que acaso tu siempre se lo has dicho cuando te gustaba alguien?- pregunto con sarcasmo
-Sí, siempre lo he dicho y la mitad de las veces me han correspondido y si me decían que no pues ellos se lo perdieron- mostró una sonrisa pícara y diciéndolo con doble sentido
-Marimo pervertido- le dijo el rubio
-¿Acaso quieres pelea...
-¡¡¡Sanji cuanto tiempo!!!- exclamo una voz mientras se abalanzaba hacia el rubio y lo abrazaba con fuerza tirándolo al suelo
-Luffy quita que pesas- se quejo Sanji aunque en realidad deseaba que se quedara así para siempre
-Ya se me ha gastado la bebida- dijo Zoro mirando su vaso - os dejo...- y tras decir esto se levanto y los dejo solos
-Maldito marimo no te vayas- se quejo Sanji
-Ne Sanji ¿en que isla estuviste?- le pregunto curioso Luffy todavía encima de él
-Luffy quitate- se quejo otra vez Sanji
-Jooo con lo agusto que estaba- se quejo Luffy mientras se levantaba y se separaba de Sanji
-No has cambiado nada- suspiro
-Tu tampoco- se rió Luffy, Sanji se sorprendió por el comentario ¿cómo que no había cambiado nada? Había cambiado mucho en este tiempo - aunque hayas cambiado por fuera sigues siendo el mismo de siempre- le mostró una amplia y cálida sonrisa Luffy
-¿P-pero que tonterías dices Luffy?- intentó parecer molesto Sanji mientras apartaba la mirada hacia el otro lado pero que no se viera su sonrojo
-Shi shi shi anda ven conmigo- sonrió Luffy mientras se sonrojaba un poco y le tomo la mano al rubio guiándolo hasta el acuario.
Al entrar Sanji miró el acuario de arriba a abajo aun seguía como antes incluso aun estaban los peces que pescaron la última vez que estuvieron allí
-Vaya si que lo ha cuidado bien Dubal- dijo ilusionado Luffy mientras se acercaba al cristal y veía mas detenidamente los peces - mira han crecido y todo
Sanji sonrió tiernamente al ver a Luffy así de ilusionado y se acerco hasta él
-Pues si la verdad es que ese idiota los ha cuidado bien- se rió mientras contemplaba los peces
Luffy miro a Sanji, la verdad es que aun estaba como lo recordaba, le encantaba ver su sonrisa era tan cálida y a veces tan aniñada era lo que mas anhelaba ver en él
-Creo que mañana haré...- pero no siguió al notar como Luffy le abrazaba por las espaldas y posaba su frente en el hombro de este
-Te echaba tanto de menos, quería volver a escuchar tu voz, quería volver a ver tu sonrisa, quería volver a ver tus ojos, quería volver a verte lo antes posible- dijo Luffy en un leve susurro mientras lo abrazaba con más fuerza
-Luffy...- Sanji se sonrojó notablemente y se dio la vuelta para encarar al moreno aun no entendía bien lo que estaba escuchando si era alguna broma pesada estaba consiguiendo que cayera de lleno en ella
-Sanji... no quiero volver a separarme de ti...- afirmo mientras le miraba a los ojos - y mucho menos al saber lo que siento...- dijo de manera tímida pero sin apartar la mirada del rubio que en cada momento estaba más sonrojado -veras Sanji tu me...
De pronto se escucho entrar a alguien sorprendiendo a Luffy y a Sanji
-Yo ho ho ho Luffy-kun ¿pero que hace aquí?- se rió el esqueleto
-Si, venga ven que aun hay mucho que celebrar- le sonrió Chopper
-Eso es y aun tengo que contaros mis grandes aventuras- dijo orgulloso Usupp
-Venga vamos únete a la fiesta mugiwara-kun- rió Franky mientras se intentaba llevar a Luffy
-Ahora voy un momento chicos- les sonrió a todos -luego nos veremos en el mirador- le susurro Luffy a Sanji sonrojándolo y solo atinó en asentir mientras veía como se marchaba Luffy.
*¿Qué es eso que quiere decirme? ¿Por qué estaba así?* se pregunto mas sonrojado Sanji *Bah Sanji no sera nada, seguro que se refería a que me echaba de menos por mi comida... lo mas probable, siempre esta pensando en eso* se convenció a sí mismo el rubio mientras suspiraba pesadamente y salía del acuario* Aunque...Luffy me echaba de menos, ¿eso quiere decir que pensó en mi en todo este tiempo?...* pensó sonrojado el rubio mientras una pequeña sonrisa tonta aparecía en los labios.
-¿Y esa cara cejas raras?- le pregunto una desagradable voz
-¿Es que me estas siguiendo?- pregunto molesto
-No, solo quería un poco mas de ron e iba a la despensa
-¡De la despensa no entra nadie salvo yo!- le ordeno molesto - ¡que por tu culpa nos vamos a quedar sin nada antes de empezar el viaje!...por cierto ¿cuantos barriles llevas ya?- Zoro levanto una mano separando un poco los dedos- ¡¡cinco barriles!! vale tu ya no bebes más
-No me des ordenes...séptimo- sonrió de forma pícara y orgullosa Zoro
-¡¡¡¡Menos cachondeito!!!!
-¿Pero que ha pasado allí?- volvió a preguntarle
-Nada que te interese
-Por esa cara que tienes si que me interesa... ¿acaso ha pasado algo dentro?
-N-no
-No sabes mentir- sonrió
-¡Cabeza de lechuga cotilla!- intento atacarle pero con el sonrojo que tenía no intimidaba nada
-¿Es que Luffy te ha dicho algo?- pregunto ignorando la ofensa del rubio
-No, nada- debió la mirada
-Ya claro...si quieres te puedo enseñar algunas posturas- le sonrió de manera pícara y divertida al ver la reacción avergonzada de Sanji
-¡¡¡D-dejame arbusto salido!!!-le grito Sanji marchándose de allí con una gran sonrojo en el rostro.
Pasaron las horas Sanji estaba en todo este tiempo pensando en que quería decirle Luffy y por que se comportó de esa manera. Ya era mas que media noche, todos ya estaban durmiendo exhaustos por la fiesta, Luffy fue el primero en subir al mirador y Sanji aun no se decidía que hacer, seguro que sería alguna treta de Luffy eso es lo que pensó al principio pero le daba igual con tal de estar con el moreno no le importaba que era lo que le quería decir, el rubio todavía aun dudoso subió al mirador tenia curiosidad de que es lo que le quería decir Luffy, nada mas subir vio lo vio dándole la espalda mientras miraba el inmenso cielo nocturno.
Luffy se giro y nada mas ver a Sanji mostró su típica sonrisa de oreja a oreja
-¡Sanji!- le sonrió ampliamente - te estaba esperando- dijo mientras se acercaba lentamente hasta el rubio y lo abrazaba con ternura
Sanji se sonrojo al notar el cálido cuerpo del moreno.
-Luffy...- Sanji no entendía por que Luffy se comportaba así con él
-Te echaba mucho de menos- le susurro Luffy al oído mientras cerraba los ojos
-Yo también Luffy...- le respondió Sanji de la misma manera mientras correspondía su abrazo – y...¿qué querías decirme?- pregunto volviendo a la realidad
-Yo....- el moreno se sonrojó y suspiro *Aun no, no puedo decírselo, no encuentro valor...* - ¿por qué no nos sentamos?- le sonrió y tomo su mano dirigiéndolo hasta uno de los bancos.
Sanji aun se sentía confundido Luffy estaba raro no sabía como explicarlo pero juraría que se había puesto rojo hace unos instantes, el ambiente estaba demasiado tenso.
Luffy se dedicaba a mirar la luna y a veces miraba de reojo al rubio aunque cuando se daba cuenta de que sus miradas se cruzaban se daba la vuelta rápidamente.
-Hay una bonita vista esta noche- rompió el hielo Sanji mirando el inmenso cielo estrellado
-Sí, hace una bonita vista...- Luffy se tumbó sin previo aviso y posó su cabeza en el regazo de Sanji -una preciosa vista...- le sonrió mientras no apartaba la mirada de los ojos azules del rubio, Sanji se sonrojo al escucharlo y al ver esa tierna sonrisa
-Luffy...- posó su mano en el pecho del joven y en respuesta Luffy puso su mano en la mejilla sonrojada de Sanji y le mostró otra cálida sonrisa con la que Sanji sentía que se podría derretir.
Luffy no apartaba la vista de los ojos del rubio eran tan hipnotizantes ¿cuantas noches había soñado con volver a verlos? ¿cuantas veces quería estar así con Sanji? Los dos solos, juntos, sin nadie que les molestase, bajo ese mismo cielo que contemplaba todas las noches pensando en él, si era un sueño preferirá no volver a despertarse nunca y quedarse así para siempre.
Sanji no cabía en sí de felicidad quería que el tiempo se detuviese y estar así con Luffy sin darse cuenta se agacho poco a poco acercándose lentamente a los labios del joven, Luffy se acercaba también poco a poco hasta el hasta que al fin sus labios se juntaron en un leve y pequeño roce pero que para ellos fue todo un mar de sensaciones y de sentimientos que ni ellos mismos sabía que tenían. Ambos se miraron a los ojos, solo con verse se lo decían todo y se sonrieron con ternura y con una gran felicidad en sus corazones.
Luffy cogió las mejillas de Sanji y le dedico otro tierno e íntimo beso. Sanji sentía como su pecho se hinchaba de felicidad, llevaba tanto tiempo deseando que llegara este momento, tener a Luffy entre sus brazos de esa manera, pero aun notaba que le faltaba decir algo muy importante así que se separo lentamente de los suaves labios del moreno y lo miro con ternura a los ojos, no podía esconder su inmensa alegría.
-Luffy te quiero- le susurro tiernamente Sanji apoyando su frente con la del más joven y con una amplia sonrisa de enamorado.
El moreno abrió los ojos de par en par y se sonrojo más de lo que ya estaba
-Y yo también Sanji- le respondió con una amplia y cálida sonrisa, se abrazo al rubio y apoyo su mejilla en su hombro- llevaba mucho tiempo pensando en ti, lo único que ocupaba mi mente eras tu y no paraba de preocuparme de como estarías o si estarías en algún peligro, hasta quería ir a por ti y buscarte- le confesó con un gran sonrojo decorando su rostro.
-A si que solo me querías para eso ¿no?- le sonrió de forma pícara
-Shi shi shi...pero también quería ver si te encontrabas bien, no soportaba que estuvieras en peligro y yo lejos de ti sin poder ayudarte, prometo que nunca más me separare de ti- le dijo con sinceridad y lo abrazo con fuerza temiendo a que pudiera desaparecer
-Yo también te lo prometo Luffy, siempre estaré a tu lado- le susurro el rubio mirándolo a los ojos decidido y dándole un beso sellando esa promesa y de testigos solo ellos y esa noche estrellada.
Porque aunque el destino los hubiera separado estos superaron las barreras de las distancias y se reunieron confesando ese amor que tanto tiempo había guardado.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Peor Para El Sol
bueno, pues aqui vuelvo con otros de mis fics x3 este ya lo escribi hace un tiempecillo y de los que he hecho es de los que mas me gusta, le puse mucho sentimiento y espero que eso se pudiera reflejar, pero vosotros sois los que evaluais xD
Autora- Chibita Sloth
Resumen- nuestra vidad diaria es tan repetitiva que a veces parece que estamos viviendo el mismo dia una y otra vez como si estuvieramos atrapados en un odioso bucle, pero por suerte el destino esta ahí para llamar a tu puerta y destrozar ese bucle
Pareja- Zoro x Luffy
Tipo- Oneshot
Clasificacion-shonen-ai
Genero- Romantico, drama
Advertencias- Ninguna
Notas de la Autora- este pequeño relato esta basado en una bella cancion nombrada "peor para el sol" de Juaquin Sabina, que le da titulo a esta misma historia xD
Disclaimer- ONE PIECE y todos sus personajes son propiedad de su autor, Eichiiro Oda. Este material es expuesto sin ningún fin lucrativo o comercial
Peor Para El Sol
Las cosas no iban bien en su matrimonio, las peleas se hacían cada vez mas frecuentes, y a él se le hacía cada vez mas difícil cargar con todo a cuestas. Empezaba a plantearse el sentido de su vida, y no solo por su ambiente familiar; donde quiera que mirara nada valía la pena, no veía ni un rayo de luz entre la inmensa humanidad de este planeta.
Siguió avanzado taciturno entre las luces de neón sin darse cuenta de que se había levantado algo de viento y de que un periódico volaba hasta su cara.
-ah! Que demonios...- apartó el papelajo sin darle la mínima atención, total, siempre hablan de lo mismo. Pero al apartarlo se reflejó en sus ojos un bar, “El Templo Del Morbo” ponía en su cartel, como si fuera la señal que él estaba estaba esperando, como si ese local guardara la motivación en su vida. Aún así ya hacía años que no bebía, a su esposa no le gustaba y seguramente cuando volviera a casa ella se daría cuenta en seguida y volverían a discutir. Se giró para retomar su camino pero entonces volvió mirar el bar.
"nos pelearemos igualmente" pensó "Con un poco de suerte llegaré a casa lo suficientemente borracho para no escucharla."
Cruzó el umbral de su reiterada y desgastada rutina y se dirigió al bar.
Por el ambiente abarrotado que vio fuera, creía que estaría lleno; pero al entrar descubrió completamente lo contrarío. Solo había un par de personas perdidas entre las mesas y la barra. La luz era algo débil y daba un ambiente cargado, pero era acogedora, ponían música relajada tirando de la época de los ochenta para abajo. Era un sitio bastante apacible con un estilo bohemio.
Se sentó en la barra.
-¿que le pongo caballero?
-póngame una cerveza.
-enseguida.- a los pocos minutos el barman ya le había servido su vaso. El liquido burbujeante pasó por su garganta, sentía como por primera vez en muchos años pudiera respirar.
No supo cuanto rato paso allí reflejándose en el espejo tras las bebidas alcohólicas. Miraba sin ver, oía sin escuchar, se sentía aliviado, eso era como un pequeño oasis en medio de un desierto.
Cuando se hubo terminado su primera cerveza, antes de pedir la siguiente, sacó su paquete de tabaco y se puso uno de ellos en la boca. Fue entonces, cuando luchaba por buscar su mechero, que el barman le puso otra cerveza.
-yo no he pedido otra.-lo dijo casi preguntado.
-no señor, es de parte del caballero del final de la barra.- miró hacia donde señalaba el dedo le barman. Tubo que contener abrir los ojos de sorpresa. Era un hombre, mas joven y bajo que él, vestía arreglado pero a la vez informal, pantalones negros, blusa roja y por encima de esta una chaqueta negra con mangas remetida por debajo del codo; tenía el pelo negro, igual que sus ojos, y la cara bastante aniñada, y... sobre todo... era muy guapo- me dijo que le invitara a sentarse con él.
-esta bien-contestó- gracias.- el barman se fue a atender a otro cliente que acababa de sentarse en al barra y él fue a sentarse junto al generoso y joven hombre que le había invitado a un cerveza.-buenas noches- dijo sentándose.
-buenas noches, buen hombre.
-sin cuestión de ofender ¿puedo saber a que se debe este gesto de generosidad?
-¿no puede un humilde hombre invitar a un funcionario a una copa?
-claro. Pero no soy funcionario, trabajo en un bufet de abogados que va por un camino diferente al del estado.
-uf, lo siento. Es que tienes en ceño tan fruncido que creía que eras funcionario- el rió infantil, el otro algo cansado.
-no es mi trabajo... es...
-¿tu familia?
-mi mujer.-suspiró- cuando llega la hora de volver a casa es el peor momento del día.-dio un sorbo a su cerveza.- Es como... ir a un inevitable e interminable combate todo los días, y saber que no va a cambiar hasta que te mueras.
-vaya... que mal lo pintas.
-pero así es.
-entonces... ¿siempre vas al bar a olvidar pena antes de ir a casa con tu esposa? Entonces no me extraña que os peleéis.
-no pisaba un bar desde que me casé. Pero hoy me he encontrado este sitio por casualidad y... a sido como si...
-te llamara- el peliverde asintió. El moreno sonrió con calidez apoyando su mejilla en su puño.- ¿crees en el destino?
-no demasiado.
-pues yo creo que el destino nos a reunido hoy aquí. A dos hombres casados y desgraciados.
-¿también estas casado?
-si..-dijo en un suspiro.- y también desgraciado. Él casi nunca esta en casa, y cuando está... es un dictadura.
-¿“él”? ¿Tienes... marido?- el mas joven sonrió divertido.
-si hoy tengo marido no me acuerdo- se le contagió esa sincera sonrisa.
-¿puedo preguntar como te llamas?- preguntó el peloverde, al otro se le escapó una risilla.
-no me gustan las reglas de protocolo y te diré que no adelantas nada sabiendo mi nombre- aunque siguió hablando con la misma dulzura el mayor se quedó algo extrañado- seré sincero: cada noche tengo un nombre distinto -como vio que el peliverde prolongaba su silencio decidió proseguir- cada noche... sigo la voz de mi instinto y cada noche me lanzo a buscar..
-un hombre, me imagino- le cortó, pero no bruscamente incluso se podría decir que divertido.
-algo mas que eso-rió y prosiguió- un amante discreto que me ayude a salir de mi realidad -tomó un sorbo de su copa- cada uno tiene su pequeño placer en la vida con el que evadirse se su problemas. Este es el mio.
-entiendo.
-su pongo que siendo abogado no lo ves muy loable.
-bueno... no le veo mucha relación con mi trabajo, y a decir verdad.. te envidio por tener tu pequeño placer.
-¿no quieres probar?- el peliverde se quedó algo perplejo por su precipitada oferta.- no soy de aquí -siguió él- me hospedo en el hotel justo detrás de la esquina- se acerco a él e insinuante le susurró al oído- si me muestras tu destreza te invito a champán- lo primero que se le pasó por la cabeza fue que quien le puso nombre al bar no podía haber acertado mas. Después pensó en su mujer, el se consideraba un hombre leal pero... ese hombre... algo le decía que si no iba con él se le iría una oportunidad que no volvería en la vida, que se arrepentiría toda su existencia, si lo dejaba ir, no volvería a verle.
Apuró la cerveza de un sorbo, soltó al barman diez euros que era lo mas suelto que tenía, y se levantó cogiendo su chaqueta.
- solo era una propuesta. Puedes esperar a que te de el cambio. No te voy a obligar a nada que no quieras- dijo esto intentado parecer el de antes, pero un poco mas apenado. Entonces el mayor entendió que su reacción pudo mal interpretarse.
-quiero llegar al hotel cuanto antes- el moreno le miró con sorpresa, él mayor sonrió- ¿me guías, señor destino?- dijo ofreciéndole su brazo. El joven volvió a mostrar su sonrisa, casi parecía un niño con ella.
-será un placer.
Al llegar al ascensor del hotel se buscaron como dos estudiantes en celo. Se besaron apasionadamente, como si separarse les matara. El mas bajo se abrazo al cuello del otro, mientras este los aprisionaba por su caderas y lo acorralaba contra una de las paredes del ascensor. Separaron sus labios y se miraron con deseo.
-es la primera vez que siento algo así- confesó el pequeño, el peliverde le sonrió.
-yo también. Es fantástico. Nunca me he sentido tan vivo- volvió a besarle. Entonces se abrió el ascensor en el piso sexto.
-momentos antes de llegar al séptimo cielo ¿eh?- dijo el pequeño en un suave susurro.
Cogidos de la mano le guió hasta su habitación, abrió la puerta y le invitó a pasar. Era un habitación muy lujosa y grande, con una pared de cristal que daba un hermosa vista de la nocturna e iluminada ciudad.
-ponte cómodo- dijo quitándose la chaqueta y colgándola en la percha.- yo iré a por el champán- se perdió en lo que posiblemente era el dormitorio. El se acomodó en el sofá blanco, también se quitó la chaqueta y de aflojo la corbata. En segundos volvió el moreno con dos copas y una botella de champán.
-¿y porque debemos brindar?-preguntó burlón mientra el mas joven servía.- ¿por nosotros? ¿Por los pequeños placeres de la vida? ¿Por nuestro perfectos matrimonios?- el otro le miró de reojo dejando caer las ultimas gotas que cabían en la copa.
-¿que te parece por el destino?- el peliverde escondió los labios y meneó la cabeza con gesto dubitativo- ah sí, que no te gusta... pues... entonces por el sol.
-¿por el sol?
-la gentileza en persona, el se acuesta a las siete en la cuna y gracias a eso unos servidores como nosotros podemos levantar la falda a la luna.
-estas echo todo un poeta- levantó su copa- por el sol.
-por el sol- los dos chocaron sus copas y tragaron con rapidez- arg! Como pica, el champán de hotel es malísimo.- se quejó el moreno haciendo exagerados mohínes. miró a su acompañante de esa noche, este le sonreía con ternura.
Lo sabía, lo supo en cuanto le vio entrar en el bar vestido que chaqueta y corbata, seguramente por su trabajo. El peliverde era una persona diferente.
El mayor se acercó a él, le acarició la mejilla y le besó. El joven cerró los ojos, sintió los labios del otro en los suyos, en su rostro, en su cuello; sintió como la mano que acariciaba su mejilla bajaba por su pecho hasta su pierna.
-espera..- dijo tomando aire y apartándole un poco.
-¿estoy llegando a algo prohibido?- sonrió besando sus labios.
-aquí no hay nada prohibido- tomo su cara entre su manos.- pero te tengo que pedir que no te enamores- sabía que era un petición estúpida, pero no quería hacerle daño. A él no- porque... al alba tendrás que marcharte, olvidando todo lo que pase hoy, que me has conocido y que una vez estuviste en mi cama y..
-no sigas, por favor-le pidió-no tienes de que preocuparte. No soy de esas personas que construyen castillos en el cielo, invierten en quimeras o se enamoran de algo que no tiene futuro. Yo he venido aquí por tus caderas, no por tu corazón.
El mas bajo sonrió.
-me lo prometes.
-te lo prometo- la promesa estaba incumplida antes de hacerla.
El mas joven le besó atrapando su cuello con sus brazos.
-vamos a la cama.-le susurró al oído el moreno. El peliverde lo aupó, él entrelazó su piernas en sus caderas, y lo llevó hasta la habitación... o al menos lo intentó.
-¿que haces?- le pregunto el moreno carcajeando- eso es el cuarto de baño.
-ah! No te rías, yo es la primera vez que vengo.
-pero si me has visto salir de él-no paraba de reír.
La habitación tenia una ventana igual que el salón. No se molestaron en echar las cortinas, no tenían nada de que avergonzarse, arrepentirse o esconder. De fondo se oían los ruidos de la cuidad, pero no eran mas que murmullos casi imperceptibles. La luna y las estrellas de cielo y tierra iluminaban sus rostros, pero aunque hubieran estados inmersos en la mas oscura penumbra sabían que se encontrarían.
La ropa se deslizó por sus pieles perdiéndose por la habitación, sus cuerpos se fueron conociendo hasta saber el uno del otro como amigos de toda la vida.
Pero al final llegó el final.
Los dos cayeron rendidos, el mayor sobre el joven, completamente felices de haber compartido ese momento juntos.
El peliverde se colocó a su lado. Le acarició la mejilla y le besó de nuevo tal y como había hecho antes, tras eso lo atrapó en un protector abrazo. Estaba cansado y apunto de dormirse, apenas era consciente de lo que hacía, pero al día siguiente lo recordaría todo con la misma claridad de un riachuelo.
-te quiero..- susurró antes de quedarse dormido. Al joven se borró la sonrisa y abrió los ojos de par en par. Se abrazó al otro ya dormido con fuerza y hundió su cara en su pecho. Y entonces... derramó silenciosas lagrimas.
El peliverde despertó unas horas después de que lo hiciera el sol. Con los ojos cerrados se estiró y abrió los ojos lentamente. Al encontrarse solo en la habitación y recordar todo lo que pasó, incluido lo ultimo que dijo antes de dormirse se angustió y le busco por toda la habitación, pero el joven no había dejado nada tras de si, tan solo su olor en la cama y un nota en la mesilla de noche para el “señor no funcionario”.
El se sentó en el sofá y con cigarro en mano comenzó a leer.
“Te doy mis mas sinceras disculpas por irme de esta manera, supongo que estarás enfadado, lo entiendo. Pero no podía quedarme contigo, porque sentía que si tu te despertabas me seria imposible dejarte, y tanto tu como yo sabemos que no podemos hacernos eso el uno al otro.
No te preocupes por al habitación, esta todo pagado hasta mañana.
No te sientas culpable por lo que me dijiste, me sentí muy feliz al oírlo, y he de decirte que tampoco incumpliste tu promesa. Tu yo estábamos enamorados desde antes de conocernos, los dos lo supimos cuando nuestras miradas se cruzaron.
Quiero que sepas que yo también te amo, y creo que siempre lo haré.
Firmado....”
Apartó la carta y la dejó en la mesa. El silencio y el humo el tabaco se prolongó. Entonces se llevó una mano a la cara intentando cubrir el agua que caía de sus ojos.
-Luffy...- pronunció su nombre en un sollozo.
Cuando volvió a su casa era aún muy temprano, pero su esposa le esperaba bien despierta con un bofetón.
-¿donde demonios has estado toda la noche?? ¿sabes lo preocupada que me tenias??
-lo siento cariño, estuve trabajando en un caso hasta tarde y me quedé dormido en mi despacho.
-deja de mentirme! Llame a tu trabajo y no me contestó nadie. Te has ido de putas ¿verdad?
-no me he ido de putas. yo... yo necesitaba pasar la noche solo, eso es todo.
-¿solo? -rió incrédula.- entonces ya esta mas claro. Te has ido a beber.
Él suspiró.
-si, me he ido a beber. Pero antes de que me sermones te diré que si lo hice era porque necesitaba olvidar que nada mas pisar esta casa me esperarías con gritos y reproches.- ella cayó- no aguanto mas. Creo que lo mejor sería que tu yo...
-¡no!- le cortó- no, no me digas de separarnos- su actitud severa pasó a ser rogativa- yo no puedo vivir sin ti.-le abrazó- lo siento mucho, perdóname. Te prometo que a partir de ahora todo cambiará a mejor. Te lo prometo.
Sabia que sus palabras no se cumplirían, aún así... la abrazó.
Cayó la noche y él, como alguien a quien conoció una vez, siguió la voz de su instinto y volvió a ese bar. Era consciente de que no le iba a encontrar, pero necesitaba estar allí, junto a su silla vacía.
Pidió una cerveza y la alzó en gesto de brindis mirando la silla.
-por ti, querido.- y bebió.
-me moría da ganas de verte- se giró rápido hacia atrás, pero esas palabras no eran dirigidas a él. Detrás suya había una parejita de lo mas romántica y empalagosa; al descubrirlo se sintió un poco estúpido por pensar que era él y por confundir su voz con la de otra persona.
La puerta del bar se abrió y el giró esperanzado. Pero al igual que el hombre vive de ilusión, muere de decepción. Evidentemente, el que entró no era él sino una chica, bastante guapa, con una melena azul recogida en un coco. Se quedó mirándola de reojo, parecía que había estado llorando.
-pongame una copa por favor- pidió la chica, su voz era cansada. Mientras la atendían, se miró en el espejo detrás de la bebidas, y como si le diera rabia de si misma se soltó el pelo. Después se miró su alianza y se la quitó de la misma manera que se había quitado el peinado, dejando el aro dorado en la mesa con un duro y sonoro golpe. Con los codos sobre la barra apoyó su frente en su manos y suspiró abatida.
El peliverde volvió a poner su vista en la cerveza que tenia en frente. Inspirando profundamente cerró los ojos, pensando con seriedad lo que iba a hacer. Le imagen del joven chico se le vino a la cabeza y reaccionó.
-disculpe.
-dígame caballero ¿Quiere pedir ya la cuenta?
-no. pero dígale a la señorita que esta allí sentada que yo la invito y pregúntele que si sería tan amable de acompañarme en esta velada.
-si, señor- vio como el barman le servía una copa a la chica y hablaba con ella. Al señalarle el barman, la chica le miró; él sonrió amablemente y la chica...le correspondió.
Fin
jueves, 2 de diciembre de 2010
Sobre Arena Y Bajo Estrellas
Resumen- nuestro queridos piratas se encuentra curzando el desierto de Alabasta con el obejtivo de llegar a Yuba y detener al ejercito rebelde. el camino es duro y no hacen mas que encontrarse obsteculos a la hora de salir, pero no todo seran malas experiencias, algunas quedaran grabadas en el corazon como el mas bello de los recuerdos.
Pareja- Ace x Zoro
Tipo- Oneshot
Clasificación- PG-13
Genero- Romantico, Humor
Advertencias- lime, y spoiler respecto a algunos personajes aparecidos hace poco en el manga
Disclaimer- ONE PIECE y todos sus personajes son propiedad de su autor, Eichiiro Oda. Este material es expuesto sin ningún fin lucrativo o comercial.
Sobre Arena Y Bajo Estrellas
Cruzar el desierto de Alabasta había sido mas duro de lo que se hubieran imaginado. No solo combatían el hambre y la sed sino también el calor y el cansancio. Era como si a cada pisada que dar estuvieran más lejos de su objetivo.
-ains... ains.. ains que no puedo mas, ains que me muero aquí mismo ¿no podemos hace un paradita para comer? ¿eh, Vivi?
-deja ya de quejarte Luffy.- le regañó la pelirroja.- todos estamos igual de cansados que tu.
-pero..
-Luffy.- intentó razonar la peliazul.- solo hemos recorrido un cuarto de camino hasta Yuba.
-no digas tonterías ¿acaso no conoces es famoso proverbio pirata? “pirata que no come a la muerte se expone”
-ese no existe, te lo acabas en inventar.- puntualizó Usopp.
-vale.- le dijo la peliazul sonriendo.- en las próximas formaciones rocosas que veamos haremos un receso ¿te parece bien?
-yupi!! que buena gente eres Vivi!! no como una que yo me se.
-oye!!- le rugió la pelirroja.
-aunque la mochila me pesa...ains...¡YA LO TENGO! Hagamos un piedra papel o tijera, el que pierda lo lleva todo.
Y el resultado de esa idea no podía ser otro que este:
-ains.. ains... ¿pero porque lo tengo que llevar todo yo?
-¡porque has perdido, idiota!- le dijo el cocinero.- no haber dado la ideita. Y da gracias a dios que Chopper no es una maleta y la sigue llevando el pringado del marimo.
-¡a que lo llevas tu ceja de sushi!
-si molesto... me bajo... y ando yo... solo... no me... importa- dijo el renito completamente abatido por el golpe de calor.
-no, no hace falta, es este rubio que no para de tocar las narices.- le contestó el peliverde.
-tu no te preocupes Chopper, que el marimo se queja por quejarse.
Mientras Sanji seguía paso adelante Zoro le lanzaba tremendas miradas de odio a su cogote.
-¿quieres que te ayude?- preguntó amablemente una voz detrás de él. Al girar la cabeza se encontró con Ace.
-no, dejalo, puedo yo solo.
-bueno, si te sientes cansado mi oferta sigue en pie.
-vale, gracias.
-Ace...- le llamaba su hermano pequeño.- ¿y a mi no me ayudas?
-¡ah, se siente!- se alzó de hombros.- eso te pasa por intentar cargar tu trabajo a otros, hermanito.
Luffy bufó y masculló algo como “Sabo si me ayudaría”.
-¿que has murmurado?- le preguntó el pecoso con una amplia sonrisa y una vena hinchada asomando en su frente.
-¿yo? Yo no he dicho nada ¿no habrá sido un espejismo?
-los espejismos se ven, no se oyen, idiota.- dijo agarrándole del cuello con uno de sus brazos y taladrándole la cabeza con el puño libre.- que te has creído que soy tonto.
-ah! Ace! Para que me duele!!
-¡venga, venga!-le retaba.- ¡A ver si eres tan valiente de repetirme lo que has dicho!
-¡ey! Chicos!- les llamó la atención el narizotas.- puedo verla con mis gafas! Más adelante hay una formación rocosa!
-¿una formación rocosa?? por fin!!- se lanzó a la carrera el capitán.
-ya sabía yo que no estaba tan cansado.- dijo el pecoso alzando las manos a la altura de los hombros.
-si incluso se a llevado todo el equipaje.-observó el espadachín.
-si, desde que le conozco siempre a sido o calvo o con tres pelucas.
-¿desde que le conoces? Pero si sois hermanos ¿no?
-bah! No me hagas caso. Venga, dejame que te ayude.
-no, si no hace falta.
-pero si es mejor para ti, anda.- llevó su mano a la cuerda y al hacerlo se rozó con la del espadachín; el peliverde sintió un calambre tan tremendo por todo el cuerpo que apartó rápidamente la mano de la cuerda. Ace lo miró algo sorprendido.
-lo.. lo siento, es que me has dado calambre.
-no te preocupes.- sonrió. Zoro miró hacia el frente y siguió caminado, agradeció que el turbante la tapara medianamente su cara enrojecida.
"¿pero que demonios me pasa?" pensó "Tengo que dejar de comportarme así con él, se va a dar cuenta."
-¡es muy grave!!!- gritaba Luffy.
-¿como? ¿ha vuelto?- dijo el rubio.
-¡Chopper!! ¡ven!! ¡es terrible! ¡Un montón de pájaros moribundos!!
-voy- contesto el renito arrastrando las palabras y levantándose a duras penas para seguir a Luffy.
-¡Luffy! ¿Has dicho pájaros?- preguntó preocupada la princesa.
-si, eso he dicho.
-¡oh no! ¡Debí de haberte avisado!- se lamentó tapandose la boca con las manos.
-¿porque? ¿que pasa?
El misterio de qué pasaba se resolvió cuando todos llegaron a las formaciones rocosas.
-¡NUESTRO EQUIPAJE!! PERO SI LO DEJE AQUÍ!!
-te han timado Luffy.- le dijo el cocinero.
-¡pero yo os juro que aquí había un monto de pájaros heridos!!
-esos pájaros eran garzas malvadas.- explicó la peliazul.- viven de engañar a los viajeros y quedarse con sus provisiones, son piratas del desierto. Lo siento mucho, es culpa mía, os debía haber avisado.
-¡increíble!- exclamó Usopp.- ¿unos pájaros que fingen estar heridos? ¡son unos timadores!
-¿estas contento Luffy?- le cogió del cuello el cocinero.- esas era nuestra provisiones para todo el viaje!! ¿como demonios piensa que vamos a sobrevivir en medio de desierto sin comida ni agua?
-¡me engañaron! ¿que quieres que le haga?
-¡solo un imbécil como tu puede ser engañado por unos simple pájaros!!
-¿como??
-¡basta ya!¡Estáis desperdiciando energía!- les llamó la atención el espadachín pero los dos le hicieron de poco caso a ninguno.
-dejalos que se descarguen.- dijo Ace poniéndole la mano en el hombro.- es mejor que resuelvan sus diferencias y se que queden tranquilos, no se van a matar después de todo.
Zoro le miró pensativo y después a sus dos compañeros que habían llegado ya a las manos. Suspiró.
-si, tienes razón.- se sentó en una roca quitándose el turbante.- descansemos un poco, toda esta irritación es por culpa del calor. Tenemos que enfriar la cabeza. Mañana llegaremos a Yuba ¿no?
-si.- respondió la princesa.
-esa es la ciudad oasis, solo hay que tener un poco de paciencia. No nos vamos a morir.- hizo una pausa inspirando profundamente.- olvidemos el tema. Pensar en ello solo hace que se nos seque la garganta. Descansemos por hoy aquí y mañana continuemos la marcha.
-¡ah!! -gritó el capitán.- ¡hay están!! ¡esos malditos pajarracos!!- los señalaba enfurecido, a lo que con parsimonia. las garzas, se burlaban de él y sorbían el agua de su provisiones.- ¡malditaaas!!!- se lanzó corriendo hacia estas que evidentemente no se iba a quedar esperándole.-¡devolvernos nuestros bultos!!!
-¡Luffy, no!!- le gritó la navegante.- ¡no las persigas!! ¡te perderás!!
-¡es verdad Luffy!- corroboró Usopp- ¡va a ser peor todavía!! ¡vuelve aquí!!
Pero el capitán ya se había perdido en el horizonte arenoso dejando estupefactos a su camaradas.
-sera idiota...- dijo Sanji molesto.
-¡ah!!!- gritaba Luffy volviendo.
-¿Y AHORA QUE??- exclamaron todos.
Su queridisimo capitán, como era la rutina, no volvía de una manera normal, ni tan siquiera como se había ido puesto que corría en dirección a sus compañeros acompañado por un camello con las pestañas muy grandes y perseguido por una lagartija enorme y morada.
-¿que es esa cosa que viene detrás de él?- preguntó alarmada la navegante.
-¡es una lagartija gigante del Sandora!- dijo Vivi sobresaltada.
-hay un camello corriendo al lado de Luffy.- analizó tranquilo el cocinero.- debemos hacernos con él.
-mierda.- maldijo el espadachín preparando sus espadas.- ¿que clase de estrella tiene Luffy para atraer todos los problemas?
-goma goma de...
-dragón...
-al hombro...
-¡ “rollo”,“látigo”,“chute”!- y capitán, cocinero y espadachín se cargaron a la enorme lagartija dejando con la boca abierta a todo el mundo incluyendo el camello y excluyendo a Ace que estaba la mar de tranquilo.
-si que se han empelado a fondo- decía Usopp derramando lagrimas.- ahora incluso me da pena el podre bicho.
-esos tres juntos son mas terribles que el mismo monstruo.- hablaba Nami.
-ey, Sanji- le llamó su capitán.-¿ y no nos podemos comer esto?
-si, esto parece comestible.
Pero el peligro no había pasado, mientra hablaban de comerse a la lagartija, tras ellos apareció otra. Nami, Usopp y Chopper lanzaron un gritos asustados.
-¡se me olvido deciros que siempre van en pareja!- dijo Vivi.
-¡pues anda que vaya cabeza!!- le reprocharon los otros tres.
Tampoco tuvieron mucho de que preocuparse puesto que Ace se lanzó al rescate, dejó que la lagartija lo comiera y la achicharró por dentro.
-¡se la ha cargado el solo!!- gritaba Usopp con las manos en la cabeza.
-y yo diciendo lo terribles que son los otros tres juntos.
Y resuelto el problema de las lagartijas se resolvió el de la provisiones. Gracias a la piedra caldeada por el sol que hizo de sartén natural pudieron cocinar la carne y comérsela y lo que sobró lo guardaron de reserva. Tras eso se hicieron amigos de camello que iba con Luffy, que solo dejó montar a Vivi y Nami, eso creó cierta hostilidad con algunos. El animal acabó llamándose Matsugue*, idea se Nami por sus largas pestañas.
Y sucedidas estas cosas acamparon para pasar allí la noche. El desierto parecía mucho mas tranquilo con la luna sobre ellos, como si todos los peligros del día no tuvieran lugar.
Cuando ya todos estaban sumidos en un profundo sueño el espadachín se despertó de un escalofrió por culpa de las bajas temperaturas que lo acompañan. No se extrañó de tener tanto frío, aún dormido se había movido alejándose de el pelaje de Chopper.
"¡que frío macho!" dijo en su mente. Se levantó para volver al lado del renito pero al hacerlo y observar a sus compañeros se percató de algo. Ace no estaba entre ellos.
Gracias a la hoguera que estaba a punto de extinguirse y al brillo de la gran luna junto con el de las estrellas pudo ver las pisadas de alguien que anduvo desde donde Ace había estado tumbado.
Dudó entre seguir el camino de huellas o no; por una parte pensó que sería un buena oportunidad para hablar y estar con él sin los demás de por medio y que no tenía por que no ir pero por otra parte simplemente no se atrevía. El caso es que finalmente lo hizo.
Le encontró sentado encima de una duna, con los brazos apoyados en la rodillas y la mirada puesta en el numero infinito de astros que se veían en el cielo.
-Ace.
El aludido giró la cabeza, al ver de quien se trataba sonrió.
-ah, eres tu, buenas noches.
-buena noches ¿como es que estas aquí?
-no podía dormir.- se encogió de hombros.- ¿y tu?
-me he desvelado.
-entonces estamos igual. Pero no te quedes ahí de pie como una torre, ven siéntate aquí.- dijo ofreciéndole asiento al lado suya en la arena.- ¿o te volvías ya para la cama?
-no.- negó con la cabeza y aceptó su oferta.- ¿sabes? Hoy la verdad me has sorprendido mucho.
-¿yo? Creía que navegando junto a Luffy ya pocas cosas podrían sorprenderte.
-bueno, respecto a eso ya me sorprendiste cuando nos conocimos el otro día, eres como su polo opuesto, mas tranquilo y sensato...
-vaya, gracias.
-pero a lo que me refería era a tu poder... cuando derrotaste a la lagartija y... el otro día cuando nos libraste de los barcos de Baroque Works. Da la impresión de que si quisieras podrías derrotarnos a todos con facilidad.
El pecoso soltó una carcajada.
-muchas gracias, me siento alagado pero creo que exageras. Aunque todo lo que me ves es por estos tres años de experiencia por el Grand Line, si yo llevara el mismo tiempo aquí que vosotros seguro que estaría mucho mas verde.
-veo que también eres mas modesto que Luffy, a estas alturas creo que te habrás dado cuenta pero anda muy sobrado.
-si, es verdad.- suspiró.- pero tu también eres muy fuerte.
Zoro apartó la vista con el ceño fruncido.
-aún no lo soy lo suficiente.- dijo llevándose la mano al pecho donde tenía su gran cicatriz.
-veo que eres de los que son duros consigo mismo. Dejame decirte que tu hoy también me has sorprendido.
El peliverde volvió a mirarle.
-¿porque?
-cuando ocurrió lo de los pájaros. Te lo tomaste con calma y tranquilizaste al grupo con tus palabras, no se lo digas a mi querido hermanito pero... hoy tu me pareciste más capitán que él.
-solo he dicho lo que pienso.-decía frotándose los brazos con las manos.
-¿? ¿tienes frío?
-pues... un poco ¿tu no?
-no, creo que es por ni fruta diabólica, soy demasiado fuego para notar el frío o para que el calor sea algo comparado conmigo.
-vaya, es muy práctico.
-¡pero acercate mas hombre!- dijo pasándole el brazo tras la espalda y colocándoselo en el hombro para acercarlo a él de un empujón.
-p-pero.. ¡¿que haces?¡-se puso completamente rojo.
-no puedo dejar que el segundo de a bordo de mi hermanito de congele, venga, no pasa nada si yo soy como una estufa humana. Deberías haberme visto en el barco de Barbablanca, cada vez que hacía frío mis camaradas se me lanzaban como abejas a la miel, bueno... a mi y a mi compañero Marco que tiene un fruta parecida a la mía. Pero era muy divertido, incluso cuando quedaba debajo de una enorme montaña humana.-suspiró.- Tengo ganas de volver- dijo con nostalgia.- la verdad es que me fui dejándolos a todos un poco preocupados. Seguro que cuando lo haga mas de uno se pondrá hecho una fiera “como se te ocurre marcharte así”, “nos tenias muy preocupados”, “vas a llevar a padre a la tumba”, “pues ahora nos invitas a ron”. Y acabara todo en juerga.
-mm..-asintió.
-mira.- puso la mano libre delante del espadachín y esta empezó a arder.- así mejor ¿verdad?
-si... gracias... pero...
-¿que pasa?
-¿no esta ardiendo demasiado? Es que me da la impresión de que me vas a quemar la cara.
-jajaja, no te preocupes, es un fuego controlado.
-si me lo dices riéndote así y ademas siendo el hermano de Luffy me siento más inseguro.
-vale, vale.- puso el fuego mas flojo.- ¿así esta bien?
-si, gracias.
Ace suspiró y volvió a poner la vista en el cielo.
-que bonito se ve ¿verdad? Digo el cielo.
-yo lo veo igual que todas la noches.
-no todos los cielos son iguales ¿has visto alguna vez una luna tan grande como estas? Si parece que la tengamos al lado.
-si tu lo dices.-se alzó de hombros.
Ace lo miró entrecerrando los ojos, frunciendo el ceño y escondiendo sus labios en la boca.
-¿que?- interrogó el espadachín.
-nada.- resopló mirando al frente, Zoro el imitó. El pecoso le miró de reojo, el espadachín se veía muy distraído y aunque puede que fueran imaginaciones suyas también era posible que nervioso. Haciendo caso a sus impulsos el moreno acercó su cara con cuidado y le besó la oreja.
El peliverde no pudo abrir más los ojos.
-¿pero que...?
-tienes las orejas muy frías, dejame que les de algo de calor.- echó su cálido aliento sobre el oído del espadachín al que le dio un tremendo escalofrió y no precisamente por las bajas temperaturas.
-espera!- dijo apartándolo con la mano, la de Ace que ardía volvió a la normalidad.-oye, tio¿no crees que te estas pasando un poco con las confianzas?
-Zoro, me gustas.- tardó varios segundos en reaccionar.
-¿q-que?
-que me gustas.- le sonrió.- me gustas mucho.
El espadachín siempre había sido muy incrédulo, era de esperar la respuesta que le dio después de esa declaración tan repentina.
-¿te estas cachondeando de mi?
-justo como me diría Luffy que reaccionarias.
-¿que? ¿has hablado con Luffy de mi?
-si, me a contado varias cosas.
-sera cotilla...-gruñó.
-y... también me a dicho que... yo también te gusto a ti -hizo una pausa.- ¿es eso posible?
-yo..- se le hizo un nudo en la garganta y desvió la mirada con las mejillas como un farolillo chino.- yo...- sitió otra vez ese cálido aliento en su oreja y seguidamente los labios de Ace en ella.
-no hace falta que digas nada mas.- le susurró.-aún las tienes heladas.- se la besó mientras con la mano libre atraía la cara el peliverde a la suya. No hubo ninguna queja, así que siguió bajando por su cuello y plantándole besos.
-ah..- al llegar a la curva del cuello apartando un poco el turbante naranja Zoro soltó un pequeño gemido de placer que intentó reprimir. Ace soltó un pequeña risilla.
-que mono- el peliverede profirió un corto gruñido de molestia ante el inocente comentario. El pecoso le besó por encima de la ceja, esa vez, el espadachín, le besó tímidamente en la barbilla. Se puede decir que ya eran dos farolillos chinos.
Ace le miró sorprendido y Zoro, aún con timidez, le dedicó una sonrisa.
-tu... también... me gustas.-El pecoso ensanchó sus labios felizmente.
-¿de verdad?
-s-si, pero no me vuelvas a llamar.... “mono”.- dijo con retintín la palabra. Ace rió.
-vale mi pocholito.
-¡a que me voy!
-vale, vale. Zoro. Aunque he de decirte que no te hubieras ido.
-¿me estas retando?
-te estoy informando. Tengo una y mil maneras de retenerte aquí entre mis brazos.
-¿así? Pues ya pues ir enumerándolas.
-¿para que enumerar cuando te las puedo enseñar todas esta noche?-pregunto en todo suave y sensual- Por ejemplo... así.- acercó nuevamente su rostro al de él cerrando los ojos. Zoro, sin poder evitarlo le copió el gesto. Y por fin juntaron su labios. Fue el mejor beso de su vidas hasta el momento, pero bien sabian que tenían toda la noche para darse besos mejores.
El moreno rodeó al otro con sus brazos por la cintura y el peliverde se enganchó a su cuello. Se aferraron con mucha fuerza, como si pidieran a alguna divinidad que los juntara en un mismo cuerpo.
Sin parar el beso se tumbaron en la arena que ya había perdido todo el calor del día pero tal y como estaba ese detalle no les hacía falta.
-te quiero.- le dijo quitándose el turbante naranja y besando su cuello dejándole rosadas marcas.- te quiero mucho.
-y yo a ti-contestó agarrándose a su pelo y besándole la mejilla.
A medida que iban jugando el uno con el otro la ropa se fue desperdigando por la arena y ellos cada vez sentían mas que eran una sola persona.
Lo primero en caer después de los turbantes fueron las túnicas. Aún los dos sin para de besarse, Zoro acariciaba la espalda tatuada de Ace mientras este se encargaba de quitarles las espadas, camiseta y faja.
El pecoso se perdió en el formado tronco de su espadachín, acariciándolo, lamiéndolo y marcándolo.
-Zoro, estas muy frío ¿quieres que paremos y te abrigues?
-n-no ha-hace f-f-falta.
-pero si estas tiritanto.
-t-te digo q-que esto-toy bien. S-sigue.
-esta bien, pero si tienes frío, aférrate a mi. ¿de acuerdo?- el espadachín asintió tembloroso.
Siguieron con lo suyo, aunque Ace, preocupado, a veces transformaba una parte de u cuerpo en fuego para su peliverde.
-Ace, deja de hacer eso, así no puedo tocarte sin pensar en que me voy a quemar.
-esta bien, ya no tiritas. Ademas, ahora sentirás calor por todo le cuerpo.
Con lo dedos humedecidos fue directamente a la entrada del espadachín que se aguanto un quejido.
-aguanta un poco.
-ya lo se..
Cuando ya estuvo preparado Ace se adentró en el con mucho cuidado.
-ah...
-tranquilo- le besó cerca del labio pasándole la mano por la frente y acariciándole el pelo. Zoro se agarró a su cuello.
-te quiero, Ace.
-y yo a ti.
Al principio fue todo muy lento, muy pausado. Zoro tenía los ojos cerrados y sabía que era a causa del dolor, y no quería hacerle daño.
-Ace... mas deprisa.
Ignorando si era por que realmente necesitara más o porque intentaba que el dolor fuera mas rápido y corto, le hizo caso. Al acelerar el ritmo todo cambió, el placer y el calor los recorrió por completo.
Sentían como el mundo desaparecía; el mar, los barcos, la isla, la gente, sus compañeros, la arena, las estrellas, el frió, el calor, el dolor y el placer, todo a su alrededor se extinguió por unos momentos exceptos ellos dos.
Y entonces todo, de repente, como una gran explosión apreció ante ellos. Cayeron rendidos en la arena, les faltaba el aire, pero se sentía muy vivos.
Con el mismo cuidado que antes, el pecoso salió del interior del peliverde y apoyando sus dos manos en el suelo a ambos lados de la cabeza del espadachín le miró desde arriba, sonriendole.
-¿y que me dices del cielo ahora? ¿lo ves igual?
Zoro sonrió de manera natural al ver a su compañero mirándole con un fondo estrellado por detrás.
-no, la verdad es que ahora no lo veo igual.
Abrazados se volvieron a besar.
-¿vamos otra vez?- preguntó el moreno meloso. Zoro resopló exasperado.
-¿aun no estas cansado? Dame un respiro por favor.
-si es por ti, para que no te enfríes. Venga, y te dejo a ti ser seme.
-ah, entonces vale.
-anda mira que ahora no estas tan cansado ¿verdad?
Sin ganas de dormir siguieron toda la noche. Solo unas horas antes del amanecer dejaron descansar un poco sus cuerpos.
La luz de sol despertó al comandante de la segunda división de Barbablanca. En un acto reflejo se colocó la mano entre os ojos y esos irritantes rayos que no e dejaban seguir durmiendo.
Notó la arena bajo su cuerpo desnudo y oyó pisadas. Se incorporó de sopetón asustado porque su hermanito y compañía los hubieran pillado así, pero con alivió vio que el único que hacía ruido pisando el suelo era Zoro que buscaba su ropa para vestirse. A la vez que suspiraba sonrió, no solo por ser a la primera persona que ver esa mañana si no porque su espadachín había tenido el detalle de taparle con su túnica negra.
-buenos días.- con los pantalones a medio colocar el espadachín se volvió sobresaltado y al ver que era Ace suspiró de alivio.
-ah, eres tu. Buenos días. Aquí tienes tus pantalones y calzoncillos.- se los lanzó a su vera.
-gracias.
-de na.. de na... achis!!
-Jesús. Vaya, lo siento, te has resfriado.
-no es nada, no te preocupes.
-debiste haberte agarrado mas a mi, pocholito.
-Ace..- le regañó.
-vale, vale.- se terminó de poner los pantalones. Mientras el espadachín se terminaba de vestir, el pecoso observó su túnica y sombrero, despues al peliverde. -Zoro.- fue hasta él.
-¿si?
Ace le colocó su túnica y sombrero al peliverde.
-ahora tu eres Ace, jajajajaja!- se reía de su propio chiste mientras Zoro le miraba con miles e gotitas.
-bien, hay tres opciones: que estés dormido, que estés borracho, o que tu inteligencia no se diferencie tanto de la de tu hermanito.
-me encanta tu sarcasmo. Oye ¿esos pantalones te los has rajado tu?
-si, tenia calor, y tengo varios igual así que nada. Anda, toma.- le devolvió el sombrero y la túnica.- póntelo y vámonos ya a desayunar.
-mm..- señaló con deleite.- ¿que mejor para desayunar que lagartija frita?- preguntó colocandose la ropa y yendo para el campamento.
Zoro resopló y se dispuso a seguirlo pero al pasar de reojo su vista por el suelo se encontró algo que llamó su atención.
-¿un papel?- dijo agachándose para recogerlo.
-¿papel?- repitió Ace cacheándose para encontrar algo.- ¡es mio!- se volvió al espadachín y fue hasta él.- si, es el mio. Muchas gracias, si lo perdía me daba un chungo.
-pero si es solo un trozo de papel.- dijo devolviéndoselo.
-en Grand Line nada es lo que parece.- dijo haciéndose el interesante.- este papel puede hacer que dos persona se encuentre aún si esta en el otro extremo del mundo.
-¿en serio?
-pues claro, cuando me vaya otra vez se lo pensaba dar a Luffy.
-ah..- dijo desanimado.
-oi! Lo siento mi amor.- dijo cariñosamente acariciándole el pelo- la próxima vez te traeré otro papelito a ti ¿vale?
-¡no me trates como a tu mascota!!¡y yo no quiero ningún papelito!
-ah, entonces es porque he dicho que me voy.
-¡que no!
-que mono estas con la luz del amanecer y las mejillas rosadas.
-¡que no me llames mono!! ¡y pochilto tampoco!!
-jupe... bueno, aun así, si quieres que nos encontremos de nuevo solo tienes que permanecer al lado de Luffy.
-¿mm?
-este papel... hará que Luffy y yo nos volvamos a encontrar, si quieres volver a verme solo tienes que permanecer a su lado.
-lo iba a hacer de todas formas, no hace falta que me chantajearas con lo del papel.
El pecoso sonrió.
-entonces ya me siento mas tranquilo, un hermano mayor siempre tiene que andar preocupado.
-como una maldición.
-o como un intercambio equivalente, sin Luffy mi vida hubiera sido... de otra manera.
-se nota que le quieres mucho.
-si..- suspiró.- el es muy importante para mi.
-ya veo- apartó la mirada con indiferencia.
-Zoro.-le llamó con dulzura, el peliverde le miró y Ace tomando su cara con las manos le dio el beso mas tierno que nadie le había dado.- cuando derrote a Barbanegra vendré a verte y te traeré otro papel a ti ¿vale?
El peliverde sonrió.
-vale.- le abrazó apoyando la cabeza en su hombro y Ace le cubrió con su brazos.-te voy a echar de menos.
-seguro que nos mas que yo.
Tras unos acontecimientos, Ace se despidió de todos con la puesta de sol, sin olvidarse de entregar el papel a Luffy. La verdad era que sin la compañía de el hermano mayor de su capitán sentían que les faltaba algo.
-no es que nos falte nada.- dijo la navegante a la princesa montadas en el camello.- es el simple hecho de que era el único en el grupo con dos dedos de frente y capaz de enfrentarse a todos los peligros del desierto sin apenas mover un dedo. Pero bueno- suspiró.- ya somos mayorcitos para que nos saquen las castañas del fuego.
-entiendo, aun así era simpático, espero volver a verle.
-tu concentrate en lo que tienes que ya es bastante.
El cocinero por su parte se le ocurrió mirar atrás donde estaba el espadachín. El peliverde seguía adelante pero con la cabeza mirando hacía atrás.
-eh! Marimo! Hemos recorrido bastantes kilometros desde que dejamos a Ace, así que no intestes seguir captando su silueta y mira al frente no vaya a ser que te pierdas.
-¿pero que demonios dices dardo??- se volvió completamente colorado.
-Sanji, deja al pobre Zoro.- dijo Usopp.- que hasta dentro de mucho el cielo le parecerá el mismo.
Con la cara mas roja aún miró incrédulo a todos su compañeros: Nami, Vivi y Chopper se hacían los tontos, Luffy le sonreía la mar de feliz y el camello se reía con lascividad.
"no, no puede ser, tiene que ser mentira."
-oh Zoro tengo una y mil manera de retenerte en mis brazos.- dijo Sanji abrazando a Usopp inclinándole boca arriba sobre el suelo.
-oin ¿si? Pues muestramelas!!- contesto el narizotas contoneándose con la voz chillona.
A Zoro le faltaba cerebro para asimilarlo todo de un tirón.
-yo... ¡OS VOY A MATAR A TODOS!!- gritó sacando sus espadas, los demás se echaron a correr.
-venga no te enfades- le grito Sanji.- solo era una broma pocholito!!
-¡tu seras el primero!!
Y se puede decir que ese tramo hasta Yuba se les hizo bastante rápido.